«Pago bien, a cambio tendrás que aceptar no saber más del trabajo de lo que ya te he contado. No se permiten preguntas, ni ahora ni más adelante, pero puedes romper el trato en cualquier momento. No tienes más que decir que quieres marcharte y a partir de ese momento quedas libre. Te veo sorprendida, pero los dos sabemos igual de bien que no es más que una pose. Habías soñado con este momento, estabas esperando una oportunidad como esta. Eres guapa, pero muchas lo son más, así que no vayas a creer que te he elegido por eso. Lo que necesito es una persona con un corazón puro, es decir, sin la más mínima conciencia. A mucha gente no le gustaría encajar en ese perfil, pero yo sé que no eres como la mayoría. Espero tener noticias tuyas esta noche. Respetemos el ritual y finjamos que aún no conozco tu respuesta. Aquí tienes mi tarjeta de visita».
¿Es posible amar en un mundo en el que todo tiene precio?
La editorial Sexto Piso acaba de lanzar la novela de la escritora danesa Asta Olivia Nordenhof, El libro del diablo, una obra sobre el deseo, el poder, el dinero y las consecuencias de sobrevivir a cualquier precio.
Durante un viaje de Copenhague a Vejle, Olivia conoce a un hombre. Él la invita a visitarlo en Londres y ella acepta. Cuando el gobierno británico decreta una cuarentena obligatoria por la COVID, Olivia debe pasar dos semanas encerrada en el apartamento de ese desconocido. Él se va a trabajar, ella se queda sola y decide que es el momento de escribir su historia.
Años atrás, en un intento desesperado por conseguir dinero, Olivia aceptó la propuesta de un hombre llamado T: una maleta llena de billetes y regalos lujosos a cambio de que él fuera el dueño de su cuerpo. En la cama, entre ambos, siempre había un gran cuchillo de cocina, símbolo de un juego mortal del que ella logró escapar en el último momento. Ahora, en Londres, en ese encierro forzado, se enfrenta de nuevo a las fuerzas que la condujeron a ese juego de autodestrucción en el pasado. La escritura se convierte en una forma de recuperar el control de su cuerpo y preguntarse si todavía es posible creer en el amor.
